Una tarde tranquila en el coche, muy tranquila, mi mujer
mirando por la ventanilla, con la mirada perdida en el horizonte (un día duro
de trabajo). La mayor dormida en el asiento del medio, ya ha conseguido
“imponer” la paz a las 2 pequeñas. La mediana está sentada detrás de mi mujer,
también tiene la mirada perdida, está abrazada a una muñeca (cosa rara), está
pensando en sus cosas (peligro). La pequeña está con un pequeño cuaderno, está
escribiendo ¿Peligro?
En un momento dado, mi mujer me empieza a comentar unas
cosas que le ha comprado su madre. Parece que nadie nos está haciendo caso,
hasta que…
—La abuela está en
todos los detalles— dice la mayor aún con los ojos cerrados. Mi mujer y yo
nos miramos, esa mirada lo dice todo.
—Es verdad, ahora la
llamamos y se lo dices, que seguro que le gustará escucharlo de ti— le
digo.
Dicho y hecho, le paso el móvil a mi mujer y marca. Se pone
la mayor y están un rato hablando.
—Yo también quiero
hablar con la abuela —no grita, pero ametralla los oídos.— Yo también quiero hablar con la
abuelitaaaa.
—Anda guapa, pásale el
teléfono a tu hermana, que nos va a dejar sordos— digo en un intento de no
perder más oído.
—¡Hola abuelita! ¿Te
puedo decir una palabrota?
Silencio en el coche…
—Abuelita ¿No quieres
que te diga una palabrota?
Más silencio en el coche, cruce de miradas entre esposo y
esposa, mayor y mediana, padre y mayor, mediana y padre, esposa y esposo y por
fin, padre y palabrotera.
—Vale, pues te la digo
¡JODER!
Aún más silencio en el coche, nadie se ríe. Pero los 4 “no
palabroteros” tenemos una sonrisa en la boca. No hay que reírse que si no es
peor.
—¡Que te quiero mucho
abuelita! ¡¡JODER!!
—Anda guapa, pásale el
teléfono a tu otra hermana, que aún no ha hablado con la abuela— si la
distraigo a lo mejor se olvida.
—Vale, joder— pues
va a ser que no.
La mediana se pone al teléfono con la abuela, la mayor
vuelve a cerrar los ojos, la pequeña se pone a escribir mientras dice por lo
bajo.
—J O D E R R R
Mi mujer y yo, ya hemos pasado por esto 2 veces, es una fase
normal, toca “relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor” o donde sea.
—¿Qué tal el día? Ya
veo que mucho trabajo ¿No?— Empiezo una conversación, por eso de poner
palabras de por medio.
—J O O O D E R—
suena por detrás
—Pues sí, mucho lío
—Jo jo jo jo derrrrrrr—
está probando con distintas entonaciones.
—Ánimo guapa, que ya
queda menos para el fin de semana— le digo a mi mujer, estamos los dos
conteniendo la risa.
Miro por el retrovisor y la mayor se está haciendo la
dormida, tiene el cuello del abrigo en la boca para contenerse la risa, le
asoman unas lágrimas de esfuerzo por no reírse. La mediana está a lo suyo,
curioso.
—Papá ¿Os puedo
escribir palabrotas?— Esto es nuevo, no me lo esperaba, miro a mi mujer,
que por lo menos sea consensuado. Ella me corresponde levantando los hombros.
Es nuevo para los dos.
—¿Vale?— Ya tengo
curiosidad. Miro otra vez por el retrovisor, y la mayor ha abierto un ojo y
está mirando a lo “pirata” a su hermana.
—Toma Papá— cojo
la agenda con la soltura que da conducir un coche con 3 fieras durante años y
se la paso a mi mujer.
—Francamente, está muy
bien— comenta ella.
No aguanto más y miro el cuaderno, efectivamente, es un
JODER con todas las letras perfectamente legible.
Le pasamos el cuaderno y se pone a escribir más palabrotas
con una soltura que da miedo. Mi mujer y yo volvemos a hablar. En un momento
dado nos dice la pequeñaja.
—¿Cómo se escribe el
sonido “PUT”?
—¿Cómo suena?— Le
decimos a coro mi señora y yo. La mayor se parte de risa, ni dormida ni leches.
—¡Gracias!— Y se
pone a escribir.
Al rato nos pasa el cuaderno; joder, JODER, Joder, caca,
cacaputa, pisputa, mierda. Hay que reconocer que escribe muy bien la niña, se
entiende todo a la perfección, le devuelvo el cuaderno mientras le digo:
—¿Por qué no escribes
palabras bonitas y se las enseñas a tu hermana mediana? Que al final nos vamos
a chocar con tanta distracción.
—Vale, una última
palabrota y después palabras bonitas.
Se pone a escribir y le pasa el cuaderno a la mediana.
—¡Papá! ¿Sabes lo que
ha escrito? ¡Papaputa! —Exclama ofendida la mediana— ¡Anda pásame el bolígrafo!
La miro con satisfacción, va a defender mi honor.
—¡Anda pásamelo! Que
no has puesto el acento a papá…
Otro día me defenderá, si eso…

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