En ninguno de los artículos, reportajes, blogs o páginas webs que dan consejos para padres, en ninguno he leído ¡Cuidado con tu autoestima! Ojo que no me refiero a las estrías post embarazo, ni la tripita que se queda después de un parto, ni nada de eso (que de esos hay unos cuantos), me refiero a esa guerra psicológica que te hacen los hijos, poco a poco, día a día. Se turnan de un hijo a otro para que no parezca que es una manía personal. Te atacan cuando estas solo, cuando están con otra gente. Sin piedad. Con miraditas, con frasecitas... Pongo varios ejemplos para que veáis que no exagero:
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De la hija de 8 años:
-Papá no cojas esa mochila que pesa mucho.
-Muchas gracias hija.
-De nada papá, en catequesis me han dicho que ayude a los ancianos.
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Otra de la hija de 8 años:
Se acerca, me acaricia la tripa y dice:
-¿Que será? ¿Niño o niña?
-Será un castigo- contesta el dueño de la tripa.
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La de 8 años y sus preguntas:
Vamos los dos solos en el coche a un Mac-Auto:
-Papá ¿En tu época había hamburgueserías?
-Sí claro.
-Pues si que son antiguas. ¿Y ponían hamburguesas como ahora?
-No, eran de brontosaurio. Por cierto, a ti no te pido hamburguesa, por sincera.
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La hija de 6 años:
-Papá guarda esto en tu bolsillo-. Mete el objeto en el bolsillo de mi pantalón . Se pone a mirar a su alrededor y dice:
-Mejor no, que estás gordo. Se lo doy a mamá que no es gorda, o al abuelo, o a la abuela o a cualquiera de mis hermanas.
-¿Qué pasa qué soy el único gordo?- Digo arrepintiéndome demasiado tarde.
Hay un cruce de miradas entre todos los presentes citados y un silencio más que significativo.
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La de 6 sigue atacando:
Estoy tranquilo en el salón, de píe, sin molestar a nadie. Se acerca la mediana. Me empieza a dar golpecitos en el pecho diciendo:
-¡Ay las tetas gordas de papá!
Me mira a la cara y ve mi gesto de dolor/corazón partio/te vas a enterar en la adolescencia. Me sonríe y me dice:
-¡Qué te lo digo con cariño!
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La que faltaba, la de 4 años:
La que faltaba, la de 4 años:
La inocente niña está viendo unos dibujos conocidos, que tiene como protagonista una simpática cerdita. Paso por allí en cumplimiento de cualquier quehacer diario.
-¡Papá tienes la misma tripa que Papá Pig!
-Me acerco al mando y le pongo de Walking Dead- para que no se le olvide este día.
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Otra de la pequeña:
Están sus cansados padres viendo relajadamente las noticias (todo lo relajado que se puede estar viendo las noticas hoy en día). En eso que ponen una noticia sobre las playas y aparece una voluptuosa bañista para documentar la noticia, casualmente sale la niña de 4 años de su habitación, mira la televisión y dice:
-¡Pero si tiene las tetas gordas como papá!
Miro a mi mujer suplicando un poco de ayuda, y qué me encuentro. ¡Qué estaba roja intentando aguantarse la risa!
A ti te bajan la autoestima, pero a los demás nos suben el buen humor. Eso sí, cuando vengáis a casa amordázalas.
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