Me estoy planteando seriamente denunciar a mis hijas por maltrato psicológico. Es verdad que lo hacen muy bien. Una semana me dan mucha "caña" y a la siguiente me dejan en paz. Así se me pasan las ganas de ir al cuartelillo.
Mi amigo
En la cena, después de resolver un problema digo:
—¿A qué soy listo?
—Es más listo tu amigo— me dice la de 6 años, lo peor que lo dice sin mirarme, como si fuese obvio.
—¿Qué amigo?— La pregunto extrañado.
—¿Fulanito?— Interviene mi mujer, sinceramente no me apetecía que se indagase más en el asunto.
—Sí.
—¿Y tú cómo sabes qué es más listo que yo?
—Porque se le nota— llega a añadir, "no como a tí" y duerme en la terraza.
Fulanito, si me lees, cosa que sé que haces. Muchas gracias.
¿Para qué sirve?
Me doy una paseo con mi hija mayor, en momento dado me propone jugar al "veo veo", yo que tengo mala memoria, le que digo que "sí".
—Empieza por 'p' y termina por 'a',
—¿Para qué sirve?
—Para nada, sólo para cuidar de los hijos.
—¿Papá?— Hay veces que ganar duele.
—¡Sí! Te toca ahora a tí.
Algún día se dará cuenta que tengo sentimientos, ese día también se dará cuenta que tengo memoria y no la dejaré salir con las amigas.
Deporte
Estoy ordenado mi armario y dejo parte de mi ropa encima de la cama. Por allí aparece la de 6, es como los gatos, que se pasa de vez en cuando por las habitaciones por si puede "jugar con algún ratoncito desprevenido".
—Papá ¿Esto es tuyo?— Me dice sosteniendo con dos dedos un pantalón corto de deporte.
—Sí, claro.
—Pero si no sabes hacer deporte. Mejor que se lo des a los pobres.
Ahora que escribo esto me viene a la cabeza el instructor de la chaqueta metálica. Fíjate que cosas.
Complot
Estoy tumbado en mi cama, con el iPad, de repente empiezan a entrar niñas por la puerta; primero la de 4 que se pone al lado de mi cabeza, después entra la de 6 que se tumba a la derecha y por último la de 9 que se pone a mi izquierda.
No dicen nada, se ponen a ver como juego en el iPad.
La de 4, que me quiere mucho y se le nota mucho, empieza a acariciarme la cabeza.
La de 9, que también me quiere y se le nota, me coge los pies y me los cambia de sitio, en la nueva posición tengo los pies más cómodos.
La de 6, que me quiere, se levanta y se pone a gritar:
—¡Mamá ven rápido! ¡Papá ha puesto aposta los pies encima de tu pijama!
Me incorporo, efectivamente tengo los pies encima del pijama de mi mujer. Los quito cagando leches de encima del pijama de mi mujer y cagando leches empiezo a echar a niñas de mi cama, que se marchan muertas de la risa. A todas no he echado, a la de 4 la dejo, que por ahora no la voy a denunciar.

Me encantas.... Bueno, o tus hijas. Es que me lío!!!;-)
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