La mediana sigue queriendo jugar a peleas. El juego consiste
en que yo la tengo que inmovilizar a ella, sin hacerla daño, sin agobiarla,
etc. Vamos, que eso no es jugar a peleas, yo recuerdo cuando tenía su edad y
jugaba a peleas con uno de mis hermanos, eso sí que eran peleas, con lloros y
alguna que otra herida, pero esto… Aun así me lo paso genial, de vez en cuando
llega la de 9 y todo cambia, esta ya es un peso pesado y me da unos meneos que
me desmonta parte de un brazo. Cuando consigo inmovilizarlas me pongo a hacerles
cosquillas (veis como esto no es jugar a peleas).
El sonido del jolgorio llega al salón, 3 segundos después,
está la pequeña intentado meterse en medio del “fregao”, con el consiguiente peligro de que salga mal parada.
Mientras inmovilizo a la de 6, la de 9, intenta ayudar a su hermana sujetándome
las piernas, y la pequeña metiéndose por medio cual lagartija, yo protegiéndola de las piernas
y brazos que van de un lado para otro. Al final, el que termina quejándose de
un golpe soy yo, generalmente en los “higadillos”.
Las reglas del juego son muy sencillas, todas por supuesto,
impuestas por la de 6 años:
—Papá, te voy a
recordar las reglas, que siempre se te olvidan:
1º No puedes pelearte y estar con el móvil.
2º No puedes llevar gafas.
3º No puedes jugar a peleas y estar a la vez con los cubos
(de Rubik).
4º Dejar oxígeno.
5º Esta es tan aburrida que ni te la cuento.
Después de recordarme las reglas, empezamos a jugar. Cuando
veo que la cosa se caldea y uno de los dos va a salir herido (generalmente yo),
le sugiero dejarlo, ella siempre me responde lo mismo:
—Las mujeres nunca nos
rendimos.
El otro día me respondió además.
—Las mujeres nunca “heriden”.
—¿Heriden?— Le
pregunto muy extrañado.
—Sí, heriden— me
responde con cierto fastidio, como si fuese muy evidente.
—¿No
quieres decir “se rinden”?
—No, eso ya te lo he dicho
antes.
—¿Heriden? Pues
no tengo ni idea si os “heriden” o no os “heriden”.
—Jo papá, que no nos
encontramos mal nunca.
—Ah, hieren. Y
si te digo la verdad…— Sinceramente no le dije nada más, hay cosas que es
mejor que descubra ella misma.
Al final el juego termina cuando yo no puedo más, o cuando
se asoma mi mujer en el cuarto y me dice con la mirada:
6° No vale olvidarse de las reglas del juego, papá paquete:-)
ResponderEliminarNo olvido como salíamos después de nuestras peleas ;-)
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