lunes, 13 de abril de 2015

El sencillo arte de la trenza de raíz

Por fin es viernes, voy a por las niñas y después recojo a mi mujer, se está tomando algo con sus compañeras de trabajo. Hace una tarde estupenda, sol y un poco de brisa, lo ideal para tomarse una cerveza mientras las niñas juegan.

—¡Hola papá! ¿Cómo qué hoy nos recoges tú?

—Hola cariño, mamá se está tomando algo con sus compañeras, ahora vamos a verla. Pero antes os voy a comprar algo.

—¿Te vas a gastar dinero en algo no importante?

Me quedo mirando a la de 7 años, no sé cómo tomarme el comentario.

—Hija, no podemos comprar bollos o chuches todos los días, pero de vez en cuando sí.

—¡Gracias!

Después de comprar nos vamos al encuentro de mi mujer, está con 3 compañeras, todas trabajan en el colegio donde estudian mis hijas, me pido un botellín y me siento, intentando no llamar mucho la atención. En un momento dado una de las compañeras de mi mujer, que es la profe de la 4 años, me dice:

—Me ha dicho algo la niña…— Madre mía, es escuchar esta frase y me pongo a temblar— algo de que pegas a las hermanas — la miro ojiplático perdido se le nota que no se lo toma en serio, eso no quita que uno no se ponga en guardia, no tengo ni la menor idea de lo que me habla, pero por si las moscas localizo la puerta, por si hay que salir corriendo.

—No tengo ni idea de a lo que se refiere, de verdad…— Mi mujer y una compañera se ríen, yo creo que de mi cara.

—Ya veo que no te lees el blog, se refiere la niña a que juega con sus hijas a peleas— la que habla es una compañera de mi mujer, la miro aliviado. Para algo sirve este blog, como coartada.

—Ah, ya me parecía a mí— dice la profe.

—Papá, tú no te lees el blog del tío, así nadie va a leer tu blog, tienes que dar el ejemplo con el tío— que raro, ya tardaba la de 7 años en aparecer, pero tiene razón. Por cierto el canal de mi hermano es https://www.youtube.com/channel/UCT93ZuYExNZSNldG6P5wNrg. :P

La miro, veo que tiene el pelo que parece que la ha atacado un oso pardo y me pongo a hacerle de nuevo las trenzas. No me pongo a soñar con barcos ni leches, en menos de 2 minutos ya he tenido un par de sobresaltos, como para tener la cabeza en otro sitio.

—¿Tú eres el que le hace las trenzas a la niña?— Pregunta la profe de la de 4 años.

—Sí— mi confianza “trenzil” está por los suelos, ya me imagino un “se nota” en breve.

—Pues felicidades, le duran todo el día, y no es cosa fácil— “oh yeah”, ya ha merecido la pena el botellín.

—¿Y sabes hacer las trenzas de raíz?— Pregunta otra profe.

—Ni idea, pero este fin de semana aprendo. Miraré en Youtube— madre mía, ese era un momento en los que el cerebro tiene que mandar en la lengua.

Después de terminar los botellines nos vamos para casa. Mientras conduzco no dejo de pensar en mis trenzas casi indestructibles, estoy deseando ver un tutorial sobre trenzas de raíz…

Al llegar a casa y después de las cenas y de rescatar e iPad de las manos de las niñas consigo ver el primer tutorial. El canal se llama “Secretos de chicas” —¡Joder, pero qué estoy haciendo con mi vida!— No pasa nada, aplaco mis recelos de “macho alfa” y le doy al play. Aparece una chica muy muy mona, con unos ojos azules muy bonitos que me dice que eso de las trenzas de raíz es “super fácil”, y lo peor es que me lo creo. La tía se pone a explicar lo de las trenzas con su propio pelo, la teoría la tengo clara, pero ese movimiento de dedos no lo veo…

Las coletas las dejo por hoy, ahora me pongo con los amigos a darle al Batlefield 4, uno tiene que ejercer de “macho alfa” aunque sea desde la Play 3.

Al día siguiente, después de que me despierten, veo una figura borrosa con lunares que corre por el pasillo, voy tras ella con un cepillo en una mano y una spray de agua en la otra, la engancho, resulta ser una flamenca de 4 años, me suena de alguna siesta, la secuestro al grito:

—¡Tú te vienes conmigo! Que voy a practicar peinados.

—¡Pero si no he hecho nada malo!

Como veo que no va a ir bien la cosa, la convenzo de que no es nada malo y la dejo sentada viendo la tele. Si la peino distraída tendré menos resistencia. Iluso.

Estoy tranquilo, me he visto varios tutoriales y en todos parece fácil. La empiezo a rociar con el agua, se me va la mano y tengo que ir corriendo a por toallas, la primera en la frente, no soy capaz de sacar un mechón de pelo decente. Cuando consigo sacar algo similar a un mechón, al meter el pelo de los laterales en la trenza central me hago un lío con los dedos, todo se convierte en un batiburrillo de dedos, de pelos y de quejas de la niña porque la hago daño. Curiosamente, las dos mayores han desaparecido y están absolutamente calladas. Me las imagino escondidas en algún rincón, evitando ser las siguientes.

Después de 20 minutos, lo doy por imposible. Me pongo a deshacer todos los nudos y a convencer a la niña que no es un castigo y que no ha hecho nada malo. El pelo no hay que secarlo, el ambiente está tan caldeado que se ha secado. He aprovechado que mi mujer estaba en la peluquería, si me llega a ver, me acusa de maltratador infantil.

Cuando consigo encontrar a las dos mayores les digo:

—Ahora os toca peinaros a vosotras.

—Vale papá, pero a mí lo de siempre, trenzas sencillas, sencillas.

Mierda de internet, mierda de trenzas, la culpa es de He-Man y de los G.I Joe que no tenían pelo de verdad, no como la Barby. Madre mía, se me está pirando la cabeza, la culpa es de tanta trenza en casa y de tanta goma de las narices, que mi casa parece una fábrica de gomas para el pelo, ahí miras, ahí ves 5 o 6. Lo dicho, estoy hasta el último pelo de la cabeza.

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