lunes, 20 de abril de 2015

Mi hija mayor es muy mayor

La mayor (9 años) se está haciendo muy mayor, yo no, y por eso de vez en cuando la chincho, la doy un golpecito, la tiro de la coleta, o cualquier otra chiquillada, hasta que un día me la devolvió, y bien que me la devolvió, que aún me pica el puñetazo en el brazo. He aprendido la lección, la tiro de la coleta y acto seguido grito:

—¡No me puedes pegar, que soy tu padre!— en los segundos que se queda desconcertada, me voy corriendo a la habitación donde está mi mujer, ahí no se atreve a devolvérmelas. Aún no tiene esa malicia y se le olvida que me debe una.

El otro día estaba chinchona ella, no sé a quién habrá salido, pero a mí no. Estaba molestando a las hermanas, a la madre y un poco a mí.

—Oye guapa, por qué no jugamos a peleas y así te desfogas un rato.

—¡Vale, te voy a machacar!— Ingenuidad infantil.

Nos liamos a pegarnos de broma, con esta ya no se hacen cosquillitas, aquí ya hay algún que otro golpe, en un momento dado la tengo cogida con mis piernas.

—¡Papá, ten cuidado que soy una chica y tengo pendientes, me los estás clavando!

La miro, no digo nada, me encojo de hombros y le transmito con la mirada “tienes que cuidar tus puntos débiles”. Ella tampoco dice nada, se encoge de hombros y en menos que dura un parpadeo lanza su puño a mis pendientes…

No fue un golpe fuerte, simplemente marcó el territorio, noté el impacto, afloje las piernas y le dije:

—Cariño, lo vamos a dejar por hoy, me tengo que poner con la cena. Me encanta jugar contigo, pero ya es tarde.

Sonríe, ella se sabe ganadora, yo no sonrió, sé que es la ganadora. Sale de la habitación, en cuanto veo que nadie mira, me pongo a hacer las sentadillas reglamentarias para equilibrar los pendientes y comprobar que no tengo nada fracturado.

Al día siguiente, me la encuentro por el pasillo y la tiro de la goma del sujetador, ella hace el amago de lanzar un gancho muy muy muy bajo, doy un salto para atrás y se marcha muerta de la risa. Ella tiene más memoria que yo, creo que tengo que cambiar de rival. ¿Le habrá contado a la de 7 años lo de los pendientes?

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