domingo, 19 de julio de 2015

Guerra psicológica: hijas 1 - padre 0

—¿Qué tienes 3 hijas? ¡Qué bueno! Ya verás lo bien que te cuidan cuando llegues a mayor. Además cuando tengan pareja, siempre “barren para casa”— esta frase que escucho una vez por semana, tiene las siguientes debilidades:

1ª Tengo que asumir que hasta que no sea mayor, o no me van a cuidar o directamente me van a torturar ¿No?

2ª Para que esa “máxima” se cumpla, antes tengo que llegar a mayor, que a este paso  no lo consigo, fijo que me explota la vejiga antes, esperando a que se abra la puerta del baño, como si lo viera.

3ª Vale, que mis hijas tengan pareja ya me repatea los “higadillos”, asumo que es ley de vida, como hacer la Renta, no mola, pero tendré que pasar por ahí. Ya tendría gracia que barran para casa. Por ahora me conformo con que barran en casa.

Pero tranquilos, que si llego a mayor será después de visitar a un psicólogo. Que últimamente me están haciendo otra vez la guerra psicológica, las batallas del coche son especialidad de la mediana:

—Papá ¿Estás seguro qué sabes llegar? Siempre te pierdes, además no preguntas.

—Oye guapa, que a este colegio os llevo todos los días. Desde hace 7 AÑOS.

—Seguro que pones el GPS. Así cualquiera. El otro día te perdiste.

—Oye que era un desvío por una obra en la calzada.

—Excusas— en este momento, me giro y la fulmino con la mirada. Ella sonríe, la mayor sonríe, la pequeña cantando. Miro a mi mujer esperando su mirada de apoyo. Está mirando por su ventana, pero en el reflejo del cristal veo la misma sonrisa que la que tiene la mediana.

En cambio, la especialidad de la mayor es cuestionar mis escasas habilidades:

—Papá ¿Puedes hacerme una trenza? No pasa nada cuando me la hagas mal, es para dormir. No se va a notar y nadie la va a ver.

—¿Te hago mal las trenzas? Primera noticia que tengo.

—Si prefieres, se lo pido a mamá— el tono de voz ya os lo podéis imaginar…

La pequeña, como es más pequeña, se conforma con humillar mi físico esférico:

Gracias papá, como sabes que me gusta Pepa Pig te has puesto gordo para parecerte a Papá Pig.


Lo de la tripa ya llega a la provocación física. Cada vez que hablan conmigo me tocan la tripa, muchas veces sin darse cuenta, como si yo fuese una embarazada y ahí dentro estuviese su futuro hermanito. Con mi suerte, seguro que sería otra niña…

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